tomate tenca fruto     Definitivamente los primeros encuentros con este pequeño y dulce tomatito no fueron de amor a primera vista. Para tomarle el valor e importancia real, habría que dejar varios prejuicios atrás, y para eso, como todo en la vida, se debe aprender a escuchar, a otros y a la naturaleza misma en especial. Vamos con su historia en 4 actos:

 

     PRIMER ACTO, AÑO 2009: Era el segundo año de trabajo en un programa de extensión agrícola del gobierno y me cambié a una nueva casa. De pronto, al pasar unos dos meses después de caídas algunas milagrosas gotas de lluvia en la ciudad de Vallenar, comienza a crecer una planta de tomate en mi jardín, de forma completamente espontánea, al menos yo ni nadie de mis visitas lo había sembrado. A medida que crecía noté que su follaje era distinto, sus hojas más pequeñas, sospeché entonces que podía ser un tomate cherry, pero mi sorpresa fue cuando me encontré con unos frutos mucho más pequeños que estos, que ya eran pequeños. Fue tanta mi torpeza, que ni siquiera los probé, me dije: debe ser la descendencia de algún híbrido que se degeneró. Además al verlo tan pequeño imaginé de inmediato que no tendría un rendimiento interesante y menos tendría algún tipo de interés comercial. No me importó que se desarrollara casi sin agua, no me importó su carga, tan sólo con ver su tamaño se desencadenó la lógica de nuestra formación humana y universitaria, no le di oportunidad alguna.

 

     SEGUNDO ACTO, AÑO 2010: Camino hacia la comuna de Alto del Carmen a realizar una visita técnica, nos detenemos con un colega a mirar lo bajo que se encontraba el embalse Santa Juana. De pronto mirando hacia la parte baja, vemos unos manchones verdes, curiosos entonces, decidimos bajar para constatar de qué se trataba, tal vez el río había traído una semilla interesante que descubrir y había crecido ahí. Pero al llegar ahí, me vuelvo a encontrar con el tomatito este, mi colega entonces sin yo hablar, llegó a mi misma conclusión anterior, semilla degenerada de algún híbrido, fue así que subimos cansados y desilusionados. Ninguno de los dos le dio la mínima oportunidad, era chico, no servía y punto. Hasta hoy me avergüenzo de este absurdo prejuicio, sí, ese del tamaño.

 

 

 

tomate tenca     TERCER ACTO, AÑO 2011: Llegando a visitar a Waly y a su padre don Chalo, agricultores experimentados que producen en el sector de Imperial bajo, subí por una quebrada llena de piedras, adivinen quien aparece nuevamente. Sí, ahí estaba él nuevamente, con sus hojitas pequeñas, su follaje verde brillante y sus tomatitos que ya me daban risa. Le digo a Waly entonces – “Oye Waly, este tomate me persigue, me sale a donde voy, ¿lo has comido?” – “No” – me responde convincente y continúa – “es como una maleza, cuando hay desierto florido por las lluvias sale al lado de las patas de guanaco (unas flores), acá en esta quebrada siempre sale, nosotros lo sacamos y se lo damos a las cabras”. Ninguno de los tres en ese preciso instante llegaría a sospechar que 4 años después lo estaríamos sembrando en esa misma quebrada como una verdadera joya. Pero bueno, aún quedaban lecciones que aprender. En esa ocasión como me dijeron que no lo comían tampoco quise atreverme, porque aún si lo encontraba rico, por su tamaño no parecía ser importante, era demasiado chico.

 

     Por esos años la biodiversidad de la Provincia de Huasco ya comenzaba a seducirme, era demasiado rica y abundante, había que hacer algo para recuperarla. Comenzamos a documentarnos respecto a las variedades tradicionales locales, sobre su estado de riesgo, sus ventajas y su trascendencia para la soberanía alimentaria, el cambio climático y la propia cultura.

 

tomate tenca     Fue el año 2012, luego de mucha lectura, conversaciones, aprendizajes y reflexiones, que comenzamos la recuperación de las variedades tradicionales de la Provincia de Huasco. Recorrimos el valle durante más de 2 años en busca de hortalizas, cultivos y frutales en conjunto con las comunidades diaguitas y campesinas locales.

 

     CUARTO ACTO, AÑO 2015: Increíblemente, durante los años de búsqueda e investigación jamás volví a ver al pequeño tomatito. Habíamos terminado nuestro catastro y nuestro libro ya estaba en la editorial preparando su lanzamiento. Por lo demás y vergonzosamente, tampoco yo lo había recordado, debo asumir que no lo extrañé en lo absoluto, pero parecía ser que él era quien no me había olvidado. Las lluvias de ese año habían sido particulares, el desierto florido se había adelantado y aparecía su hermosura en muchos rincones de la Provincia. Decidimos entonces con mi amigo y colega de la época, Fernando Uribe, pasear y adentrarnos por unas quebradas para sacar fotografías, las flores aparecían aleatorias en el paisaje. Fue entonces que vimos en la quebrada del frente un manchón de un verde casi brillante, demasiado llamativo para ignorarlo, además cubría una buena superficie, definitivamente era una especie que no habíamos visto. Decididos entonces, cruzamos con algo de dificultad hasta la planta, es en ese preciso momento, en que todos los actos anteriores se vinieron a mi mente como cuestionándome firmemente, no lo podía creer, lo había olvidado por completo, pero él aparecía así nuevamente, tan espontáneo como siempre. No sé si estaba más bello que nunca o yo al sacarme todos los prejuicios lo veía más claramente, estaba creciendo literalmente entre rocas, con innumerables frutos que esta vez sí probé y disfruté, su dulzor era insuperable, su textura agradable, su productividad increíble.

 

     Acto seguido, le sacamos frutos para semilla, volvimos luego a describirlo, su nombre científico: Solanum pimpinellifolium, nativo del norte de nuestro país, considerado por CONAF en una categoría de conservación “vulnerable”. Su nombre común: tomate Tenca, porque eran esas avecitas las que lo andaban sembrando, en mi jardín, en el embalse, en la huerta, en las quebradas, donde fuera.

 

tomate tenca nematodos     En unas pocas semanas estaba incorporado en nuestro libro, el cual se demoró como queriendo esperar ese encuentro. Luego de eso fluyó todo, lo había conseguido, felizmente nos había derrotado.

 

     Lo sembramos, hicimos almácigos y adivinen donde se sembró, sí, ahí mismo en el terreno de Waly. El que se lo daba a las cabras, hoy lo cuidaba, lo regaba y lo consumía. Hasta hoy lo seguimos haciendo, cada vez que hacemos huerta, el tomate Tenca ya no es un invitado de piedra, hoy es un invitado de honor y aún cuando no le hemos sembrado, eso corre por cuenta propia.

 

     ¿Sus características?: resiste todo, tanto así que aún con sus raíces llenas de nódulos de nemátodos, a simple vista no da sintomatología, crece y produce como si no tuviera, resiste el frío, la sequía, enfermedades, golpe de sol y un indeterminado, etc. Cuando nos tocó medir rendimientos, volvió a sorprendernos, a pesar de pesar cada frutito 1 gramo, sí, un gramo, la suma de todos por hectárea terminó con un rendimiento igual o superior a los tomates híbridos, sí, por favor no me crean, compruébenlo por sí mismos. Algunas matas logran cubrir 4 m2, sí, tampoco intentaré convencerlos de esto, porque realmente es increíble.

 

     Respecto a su particular dulzor, durante una reunión con agricultoras se llevaron 8 variedades tradicionales distintas para que escogieran cuál sembrar. Evidentemente ninguna quería sembrar el Tenca, precisamente por lo que todos pensamos, por su porte, quien lo va a comprar y esas cosas tan de ahora. Mientras daba la charla desaparecieron casi todos los tomatitos, el nieto de una de las agricultoras se los había comido, “¡qué raro!” – decían – “los niños son malos para el tomate”. En efecto, pero éste no lo han probado.

 

     Comenzamos a darle a otros niños y era como ponerles un paquete de cabritas, no paraban de comérselos lo cual, nutricionalmente hablando, es maravilloso para ellos. Los otros que disfrutan su sabor son los europeos que nos han visitado, cuando prueban el tomate tenca no pueden parar, dicen que es un producto gourmet. Finalmente nuestro tomatito amigo al parecer, aburrido de que digan que es más pequeño que un tomate cherry, comenzó a presentar algunos cambios. Fue así que hoy se pueden encontrar algunos de ellos que duplicaron su tamaño, característica que se ha estabilizado, por lo que hoy presenta dos ecotipos. Esa es la naturaleza, siempre nos da lecciones, lo importante es aprenderlas.

 

     Hoy en día el tomate tenca sigue saliendo libre por los cerros, la tenca se encarga de ello, pero también crece en los campos. Son más de 500 agricultores los que hoy producen este tomate en sus huertos a lo largo de todo Chile, ha llegado hasta Chaitén y más allá. Todos nos comentan de su gran producción, de su admirable adaptación y por sobre todo nos cuentan entusiasmados, que sus hijos y nietos los consumen felices. Es demasiado gratificante visitar agricultores y encontrarte con este insistente y vencedor tomatito, que también ha llegado a cocinas gourmet, hoy se hace una mermelada insuperable con él y acompaña diversas ensaladas.

 

     Y bueno, si no quedó claro que el tamaño en la agricultura no importa, les contamos primero que este pequeño tomatito ha sido base fundamental para mejorar muchas características de los tomates que actualmente consumimos. Y segundo que según algunas investigaciones, este tomatito tiene entre 5 a 45 veces más licopeno que los otros tomates más grandes!!!. ¿O se lo digo de otra manera más exuberante?….El llamado tomatito tenca tiene entre un 500% a 4500% más de licopeno!!! es lo mismo pero se lee diferente, ¿ahora…. sí queda claro? el tamaño en la agricultura no importa.

 

 

 

Relator: Esteban Órdenes

Equipo Biodiversidad Alimentaria

 

 

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