biodiversidad alimentariaEquipo técnico:

Esteban Órdenes Abarca

Thamar Sepúlveda Cuevas

Claudia Mellado Ñancupil

Ariadne Opazo Cuevas

Equipo Agrupaciones y Comunidades Asociadas:

Hortensia Lemus Espinoza

Ruth Trigo Pastén

Carlos Castillo Rojas

Zunilda Lepín Henríquez

Ricardo Rivera Araya

Jorge Cruz Campillay

Ingrid Maripil Maripil

Equipo técnico:

Esteban OrdenesESTEBAN ÓRDENES ABARCA

Aprendió a sembrar el año 1996 en los alrededores del pueblo de Putre, en pleno altiplano, a una altura superior a los 3.500 msnm, en quebradas escarpadas y con temperaturas extremas. Su gran amigo y maestro fue un sabio y respetado indígena aymara llamado Félix Calle. Esto lo motiva a estudiar agricultura para apoyar a las comunidades, graduándose primero como Técnico agrícola y posteriormente como Ingeniero Agrónomo de la Universidad de Chile. Durante todos sus años de estudio superior trabajó distintos terrenos de la Facultad en producción de hortalizas, frutales, hidroponía, flores y plantas medicinales, desarrollando trabajos sociales con escuelas de la Comuna de La Pintana y clubes de adulto mayor. Además se hizo cargo de distintos trabajos voluntarios de la Universidad en su parte agrícola y trabajó con comunidades pewenche y chilotas. Una vez titulado se va a la ciudad de Vallenar a hacerse cargo de programas de extensión hortícola con pequeños agricultores, momento en el que se asombra de la biodiversidad local y comienza a profundizar en esa materia. Allí conoce a la que sería su gran amiga y cómplice en este trabajo, Hortensia Lemus, junto a quien el año 2012 diseña el proyecto de Biodiversidad agrícola y patrimonial de la Provincia de Huasco y comienza lo que sería «Biodiversidad Alimentaria», que con el tiempo se transformaría en una gran alianza nacional. Para el funcionamiento de dicha iniciativa, agrupa a profesionales que asesoran y desarrollan el proyecto en conjunto con los dirigentes y resguardadores de semillas. Editor y coautor del libro de Biodiversidad de la Provincia de Huasco, coautor de 8 boletines técnicos, formador del primer Semillero comunitario junto a las comunidades diaguitas y campesinas. Actualmente trabaja con comunidades mapuche en procesos de recuperación de sus semillas tradicionales, con el principio fundamental de realizar el trabajo con ellas y para ellas, en memoria de su maestro.

 

Mis labores fundamentales: Investigador, asesor, escritor, especialista en reconocimiento, producción, caracterización y multiplicación de semillas tradicionales.

 

Para mí las semillas tradicionales son: “Un maravilloso germen de vida, embriones latentes imprescindibles para la vida humana, con una incomparable capacidad para adaptarse, mutar, variar y evolucionar. Nos vieron llegar y seguro nos verán desaparecer, lo seguro es que siempre estuvieron con nosotros, sin embargo esa permanencia se ha visto muy afectada por la codicia y la ignorancia”.

 

Lo que más me gusta sembrar es: “Papas de su semilla botánica, es absolutamente mágico ver como los almácigos comienzan a desarrollar pequeños tubérculos y como resultado salen papas de muchos colores, formas y sabores, me cuesta comprender por qué se ha perdido esa vital tradición para la biodiversidad y para nuestra propia alimentación. Lo otro que amo, es cuando aparecen semillas nuevas en nuestros semilleros y se estabilizan tan rápido, la naturaleza es demasiado noble con los seres que más la dañan”.

Thamar SepulvedaTHAMAR SEPÚLVEDA CUEVAS

Desde siempre sintió curiosidad y amor por las plantas, las heredó de su abuelita Elena, ella fue quien le enseñó a cuidarlas desde pequeña. Ya en la Universidad de Chile, estudiando para graduarse de Ingeniera Agrónoma, conoció entre otras personas a su gran amigo Esteban Órdenes, quien le enseñó mucho más de todo lo relacionado a las semillas. Trabajó durante sus años de estudio con diversas hortalizas y cultivos, producción de frutales, plantas medicinales, flores, hidroponía, apicultura y en numerosos trabajos sociales con colegios y clubes de adulto mayor. Fue parte del equipo profesional responsable del libro de Biodiversidad de la Provincia de Huasco el año 2015, coautora de 8 boletines técnicos sobre distintos cultivos tradicionales el año 2017, recolectora y forjadora del primer Semillero Comunitario junto a las comunidades diaguitas y campesinas ubicado en el sector de Tatara Alto el año 2016. Hoy, “la Tamy”, como cariñosamente le llaman los agricultores, trabaja en el sur de Chile con comunidades mapuche en la recuperación de su semilla tradicional.

 

Mis labores fundamentales: Investigadora, asesora, caracterizadora y multiplicadora de semillas y frutales tradicionales. Creadora de la página web y redes sociales de Biodiversidad Alimentaria y su coordinadora comunicacional.

 

Para mí las semillas tradicionales son: “Magia, vida, sorpresas, tradición y unión. Cada semilla hace que mantengamos nuestra capacidad de asombro, superando siempre nuestras expectativas con nuevas historias, conocimientos, formas, colores, etc., son infinitas. Su herencia y dinamismo hacen que todo lo que tenga que ver con ellas sea maravilloso. Creo que ellas son las que nos cuidan y protegen a nosotros, nos alimentan, nos nutren y nos sanan pidiendo a cambio nada más que un poco de cuidado y complicidad”.

 

Lo que más me gusta sembrar es: “De todo, no podría decidirme, por cada semilla que llega a mis manos, la conozca o no, siento curiosidad, ellas nacen de la tierra y ahí nos muestran y regalan toda su esencia, colores y sabores ¿cómo no devolverlas de nuevo ahí?”.

Claudia Mellado ÑancupilCLAUDIA MELLADO ÑANCUPIL

Apicultora y huertera Mapuche Lafkenche. De su abuela materna aprendió el arte de sembrar, de cosechar y resguardar sus semillas, de la existencia de variedades para hacer lawen y de la importancia de compartirlas cuando las manos que las quisieran fueran responsables. Con una vida urbana, sus abuelos fueron siempre esa conexión con la tierra y su cultura, formando gracias a ello sus propios huertos donde transita cada semilla que llega a sus manos. Buscar semillas, la llevó a conocer y compartir con gran parte de los territorios, huertos, organizaciones y colectividades vinculadas a la agricultura. Y su interés por encontrar identidad y cultura en las semillas, le llevó a ser parte de las labores de recuperación de semillas tradicionales en Chile. Claudia, sin duda alguna, se ha convertido en un referente de la recuperación de semillas en su territorio y de los movimientos sociales que lo involucran. Una artista innata, dibujante, escritora y con un conocimiento tradicional sobre su pueblo, que todos quienes la conocemos admiramos. Inquieta, curiosa y activa, ha trabajado por años en la revalorización de la semilla tradicional, con una claridad y consecuencia a toda prueba, siempre buscando el beneficio de su pueblo, causa fundamental de su orgullo, como mujer y como mapuche. Hoy trabaja en la gestación del primer Banco comunitario de semillas de la Región de La Araucanía y en el rescate del conocimiento tradicional asociado.

Mis labores fundamentales: Coordinadora social de Biodiversidad Alimentaria, recuperación de semillas tradicionales, historiadora y escritora.

 

Para mí las semillas tradicionales son: “Mi herencia, el trabajo de mis kuifikeche que les dejaron no sólo para mí. Son la historia de mi familia, de mis abuelos, de la tierra misma que hemos habitado por siglos. Son mi historia y la de mi pueblo”.

 

Lo que más me gusta sembrar: “Siembro de todo. Semilla que llega a mis manos, llega a mi tierra. Me gusta verlas crecer, por curiosidad, por aprender, para dibujarlas. Pero lo que más siembro es lo que más me gusta comer: porotos, habas y zapallos, mientras más colores en mi plato, mejor”.

Ariadne OpazoARIADNE OPAZO CUEVAS

Licenciada en artes de la Universidad de Chile esta dibujante, muralista y creadora, desde hace años se ha involucrado en el trabajo de revalorización y recuperación de semillas tradicionales. En un importante viaje realizado por Sudamérica comprendió la importancia de la biodiversidad en la alimentación de los pueblos, como una riqueza que debe mantenerse vigente. Sus diseños aludiendo a la vida son parte de su identidad, estando su mano y su imaginación prodigiosa detrás de la edición de nuestro material y de nuestros símbolos, logos y gráfica educativa que hoy está en curso. Desde hace años ha trabajado en nuestros distintos semilleros, cosechando, tutoreando y conservando, convirtiéndose en parte fundamental de nuestro equipo y su imagen.

Mis labores fundamentales: Dibujante, diseñadora y editora de material gráfico, técnico y educacional.

 

Para mí las semillas tradicionales son: “La perfección misma creada por la naturaleza, son un todo, futuro, pasado y presente encerrados dentro de un mismo ser capaz de adaptarse a toda condición, permitiéndonos una completa autonomía alimentaria. Por eso nos invitan a seguir multiplicándolas y descubrir sus infinitas posibilidades de formas, sabores, colores y propiedades. La semilla tradicional nos enseña y recalca que, incluso en la más pequeña de ellas, podemos encontrar una riqueza infinita y la clave de la abundancia en nuestro mundo”.

 

Lo que más me gusta sembrar: “Me parecen todas las semillas hermosas, sin embargo para mí los porotos tradicionales son mi cultivo favorito, porque siempre es una aventura abrir una vaina de porotos en seco y contemplar la rica diversidad que una semilla puede crear, sus infinitas formas y colores. Me llena de alegría el poder ser testigo de lo viva que realmente está la semilla, siempre evolucionando”.

Equipo Agrupaciones y Comunidades Asociadas:

Hortensia LemusHORTENSIA LEMUS ESPINOZA

Hortensita es una dirigenta diaguita de gran experiencia en desarrollo rural, fue una de las fundadoras de la Alianza Nacional Biodiversidad Alimentaria en sus inicios el año 2012. Fue representante del proyecto Biodiversidad de las comunidades diaguitas y campesinas de la Provincia de Huasco y hoy preside la «Asociación indígena del pueblo diaguita por la biodiversidad alimentaria, territorial y patrimonial de la Provincia del Guasco». De tradición familiar agrícola en la mítica quebrada de Colpe en el Valle de El Tránsito, comuna Alto del Carmen, la “Tenchita” como le llaman sus amigos aprendió la agricultura tradicional, cuya experiencia la llevó a convertirse en una recuperadora y multiplicadora de semillas tradicionales. Hoy es la administradora del primer Semillero Comunitario que está asentado en su terreno, en Tatara Alto, comuna de Freirina. Una lideresa admirable, siempre buscando el bien común, amiga de sus amigos, amante de su familia y también de sus mascotas, se ha convertido en una piedra angular de todo el proceso de recuperación de las semillas tradicionales de Chile. Quienes conversan con ella, no pueden evitar contagiarse de este amor por la semilla tradicional, por lo que ésta significa para los pueblos, la agricultura familiar y para la vida misma.

 

Mis labores fundamentales: Dirigencia, recuperación de semillas y frutales tradicionales, administración Semillero Comunitario, presidenta Asociación indígena del pueblo diaguita por la biodiversidad alimentaria, territorial y patrimonial de la Provincia del Guasco, representante nacional de Biodiversidad Alimentaria.

 

Para mí las semillas tradicionales son: “Son mi mundo, todo gira en torno a ellas, su cuidado y resguardo, sin ellas ¿qué haríamos?. Porque hemos perdido todo, hemos perdido el agua, la tierra, lo único que nos queda es la semilla, para eso hay que hacer sacrificios. Las semillas nos han unido tanto que nos hacen marchar adonde mismo. Desde el principio ha estado la semilla, es mi razón de vivir, lo verdadero, lo que pese a todo ha prevalecido y no tiene término. Han sido tan importantes para mi vida personal, voy a ver a los demás y veo sus siembras y me da alegría y satisfacción lo que han logrado, compartiendo sus conocimientos. Las semillas son un camino colectivo, un eslabón fundamental dentro de la cadena de la vida, en todos los procesos de los agricultores tradicionales está la semilla, es ella la que nos llena de una energía tan positiva, que nos hace feliz a quienes la cuidamos”.

 

Lo que más me gusta sembrar es: “En mi suelo tan difícil son las habas, las arvejas y los camotes los que han crecido felices y nos han dado mucho alimento. No sé si uno escoge la semilla que sembrar o es la propia semilla la que escoge un hogar donde nacer y vivir”.

Ruth TrigoRUTH TRIGO PASTÉN

Ruth es una lideresa natural, una de las fundadoras del proyecto Biodiversidad de las comunidades diaguitas y campesinas de la Provincia de Huasco, al cual ha dedicado gran parte de su vida. Su historia agrícola se remonta a sus años de infancia en la localidad de Conay, reconocida por la producción de granos tradicionales como porotos y trigo, en un ambiente rodeado de frutales tradicionales como paltos, vides, duraznos y damascos, entre otros. Actualmente es cacica de su Comunidad Diaguita Chipasse Aspha. Junto a su esposo Andrés Álvarez, han sido fundamentales en todos los procesos de rescate de la biodiversidad tradicional de la Región, convirtiéndose en unos importantes productores de diversas semillas que recuperan y comparten. Dentro de sus importantes características está el gran conocimiento tradicional y cultural que preserva de su pueblo, el que comparte constantemente en cada actividad, además de su gran conocimiento sobre las plantas medicinales, su recolección y uso. Cuando se comparte con Ruth, los aprendizajes de la cultura diaguita, de la vida tradicional del valle del Huasco y la historia de sus pobladores con su narrativa tan espontánea y honesta, dejan en cualquiera un nuevo conocimiento y una riqueza invaluable. Hoy es vicepresidenta de la «Asociación indígena del pueblo diaguita por la biodiversidad alimentaria, territorial y patrimonial de la Provincia del Guasco».

 

Mis labores fundamentales: Dirigencia, recuperación de semillas, cacica indígena Diaguita, representante nacional de Biodiversidad Alimentaria.

 

Para mí las semillas tradicionales son: “Las que han pasado de generación en generación sin intervenciones, es la misma semilla que se sembraba hace siglos en la parte alta de nuestro valle y que hoy ha pasado a nuestras manos para que hagamos lo mismo con los que vienen”.

 

Lo que más me gusta sembrar es: “Los tomates, en especial ver lo maravilloso del tomate tenca. Cuando recién lo recuperamos nunca pensé que crecería tan grande, vigoroso y sano, es como si se encontraba dormido y de pronto despertó, la madre tierra está agradecida porque los indígenas estamos rescatando y protegiendo sus semillas, por eso trabajamos la tierra con la energía y la bendición del Creador, por eso cada semilla tradicional que ponemos en tierra crece maravillosa”.

Carlos CastilloCARLOS CASTILLO ROJAS

Don Carlitos”, como le llaman sus amigos, es un sembrador y resguardador de semillas por excelencia. Trabaja desde la infancia en el campo aprendiendo técnicas tradicionales que mantiene hasta el día de hoy y que le hereda a todos los de su confianza, con un conocimiento profundo nacido de sus más de 55 años de experiencia en la labor agrícola. Desde inicios del proyecto ha estado jugando el rol principal en el reconocimiento y multiplicación de semillas tradicionales de las cuales ha recuperado más de 250 de ellas además de diversos frutales tradicionales que mantiene. Sus manos bendecidas son capaces de multiplicarlo todo, cada una de las semillas que han llegado a ellas, han sido rescatadas de la extinción y del olvido. Sus conocimientos sobre injerto, poda, almácigos, variedades, curvas de nivel y tracción animal son a toda prueba y cada vez que se está cerca de él, es necesario ir con un cuaderno y tomar nota. Otra de sus particularidades es la invención, teniendo sistemas de producción de almácigos y camas calientes entre varias otras. Para más detalles lean su maravillosa biografía.

 

Mis labores fundamentales: Reconocer, multiplicar y compartir semillas y frutales tradicionales. Responsable de parcelas demostrativas y asesor agrícola en temas de biodiversidad alimentaria.

 

Para mí las semillas tradicionales son: “Para mí lo son todo, sin ellas no viviríamos, por eso me dedico a cuidarlas y a mantenerlas, por mis hijas, mis nietos y por todo el mundo”.

 

Lo que más me gusta sembrar es: “Todo lo que pueda comer, lo tradicional y lo nuevo, cada semilla es importante, aunque de lo que más tengo son porotos, unas 100 variedades distintas. Me gusta sembrar mi alimento, para mí y mi familia, es por eso que me gusta sembrar de todo. La tierra siempre da lo necesario cuando se le trabaja bien, y más aún cuando se siembran las semillas antiguas, que han crecido con nosotros y que tienen un sabor y una calidad que no podrán superar las semillas nuevas”.

Zunilda LepinZUNILDA LEPÍN HENRÍQUEZ

Es una reconocida resguardadora de semillas y destacada cocinera tradicional de la región de La Araucanía. Su labor en la protección de semillas y el arte de compartirlas a través de los txafkintü, la han hecho merecedora del reconocimiento nacional como “Tesoro Humano Vivo” por el Consejo de la Cultura y las Artes de Chile. No obstante, es su propio entorno social quien la realza como una importante articuladora entre el mundo urbano y rural, pues son las ñañas mapuche las que constantemente le visitan en su huerta y en su restaurante para compartir con ella sus semillas, plantas y saberes tradicionales. Su generosidad y alegría, la destacan como lo que ella misma define “una semilla dispersa en su huerta”. Los cientos de turistas de Chile y distintos países, han destacado la calidad y calidez de su cocina, lugar de encuentro de artistas, autoridades y por sobre todo amantes de la semilla, que siempre pueden irse con una nueva semilla a sus campos, porque si algo no sabe “Zunita”, es negar una semilla. Su acto reflejo de las manos abiertas para compartirlas, la han convertido en un referente de qué es realmente un resguardador o curador de semillas, como ella siempre lo dice “las semillas no son para coleccionarlas, son para compartirlas”. Más detalles de su hermoso andar en su biografía.

Mis labores fundamentales: Resguardadora de Semillas y Cocinera Tradicional. Organizadora de trafkintus, y asesora en el reconocimiento de variedades tradicionales de la Araucanía.

 

Para mí las semillas tradicionales son: “Salud, vida, es todo. Son semillas sanas y ricas, ¿qué mejor? Me han acompañado toda la vida, en el campo y en la ciudad, me han alimentado y sanado, no puedo hacer menos que sembrarlas y compartirlas”.

 

Lo que más me gusta sembrar es:¡Todo! Si tengo que elegir, sería entre porotos y calabazas, los porotos porque son ricos y tienen hartos usos, las calabazas son bonitas y tienen lindas flores, pero una verdadera huerta debe tener de todo, porque nosotros necesitamos también comer de todo”.

Ricardo RiveraRICARDO RIVERA ARAYA

Conocido por todos como “Waly”, es el más joven de nuestros resguardadores, labor que ha heredado de su padre y sus abuelos con un compromiso admirable. Desde pequeño se crió junto al río en el sector de Chañar blanco, donde creció rodeado de frutales tradicionales como paltos, manzanos, chirimoyos, ciruelos y naranjos, entre varios otros. Su transformación desde una agricultura convencional a una tradicional ha sido progresiva y consciente, poniendo en valor muchas variedades que se habían perdido, como el ají cristal, la berenjena y la okra, con las cuales ha crecido en las labores agrícolas desde hace décadas. Durante estos últimos años se ha hecho responsable de la multiplicación de más de 200 variedades tradicionales, convirtiéndose en uno de los agricultores más experimentados en esta labor.

 

Mis labores fundamentales: Multiplicar y compartir semillas y frutales tradicionales. Responsable de parcelas demostrativas.

 

Para mí las semillas tradicionales son: “Son como el aire, la tierra y el agua, sin ellas no viviríamos, es la que nos alimenta, la que nos mantiene, la que ha acompañado a mis abuelos y a mis padres, por eso es importante mantenerlas. Son un regalo que nos dieron, no para guardarlo, sino para multiplicarlo y compartirlo”.

 

Lo que más me gusta sembrar es: “He sembrado tantas semillas que no puedo escoger entre ellas porque se me van a poner celosas. Cada una tiene su gracia, unas producen mejor, otras son más ricas, otras aguantan las plagas, otras aguantan la sequía, siempre hay un espacio para cada una de ellas en mi huerta”.

Jorge Cruz CampillayJORGE CRUZ CAMPILLAY

Nacido en la localidad de El Tránsito, principal pueblo del valle homónimo. Es autor de cinco novelas en las que ha plasmado su identificación con su tierra natal, a través de una emotiva expresividad que hace de los lugares recreados centro de gratos recuerdos. También tiene a su haber un invaluable trabajo sobre el arte rupestre local llamado “Las Pintadas del Huasco”, una magistral exposición fotográfica e histórica de petroglifos de la cultura molle y diaguita. En su particular narrativa juega mezclando la historia, la geografía y las costumbres de diversos sectores poblacionales, donde sus personajes construyen un fuerte sentido de pertenencia con lo propio. Desde que se unió al equipo hace más de tres años, ha sido un apoyo fundamental en la recuperación de la riqueza cultural local, convirtiéndose en un referente local en cuanto a historia, tradiciones y espiritualidad. Tener una conversación con él, es asegurarse un grato momento de enriquecimiento histórico y cultural con un estilo cautivante y ameno. Hoy también se ha convertido en un resguardador plantando en su bello predio, el cual comparte para cada actividad, diversos frutales locales y semillas tradicionales junto a su maravillosa esposa Isabel.

Mis labores fundamentales: Investigador, asesor histórico, escritor, especialista en historia del pueblo diaguita.

Para mí las semillas tradicionales son: “Lo que he visto durante mi vida. Han sido seleccionadas y desarrolladas por mi gente desde hace miles de años y, los agricultores de hoy, las han sabido guardar y proteger”.

 

Lo que más me gusta sembrar es: “Plantas comestibles, para conectarme a la vida natural, creo que este pequeño gesto encierra un enorme poder”.

Ingrid MaripilINGRID MARIPIL MARIPIL

Mujer Mapuche Pewenche, nacida en la cordillera del Alto Biobío, aferrada a su historia y cultura. Es a través de su abuela que su amor por la huerta y la alimentación tradicional brota tan natural como espontáneamente. Su primer espacio de siembra, fue compartido con su abuela en la cordillera, plantas que como niña debía cuidar y cosechar hasta llegar a la mesa. Hablante del mapudungún, madre de tres pequeños que como ella, tienen la fortuna de rodearse de las más diversas semillas, aquellas que bajaron del Alto Biobío desde la herencia de su familia, aquellas que llegaron desde otras muchas lamgmien para formar el primer huerto de recuperación de semillas tradicionales mapuche. Cuando se disfruta la cocina acogedora de Ingrid, junto a la calidez de su hermosa familia, llena de diversas semillas y preparaciones tradicionales como piñones, kinwa (quínoa), yuyo y otras, se puede experimentar la biodiversidad misma, en una explosión armónica de sabores y colores. Es sin duda, una maestra de la tradición pewenche, la que enseña con una pericia y paciencia inigualables. Cuando Ingrid comienza a hablar, es imposible no oírla en silencio y recorrer sus historias, sus conocimientos y su pasión por lo que más ama, su sangre, su pueblo y su herencia. Para conocer más su historia puedes leer su biografía aquí.

Mis labores fundamentales: Aportar en la recuperación del Txafkintü en mi territorio, asumir la parcela demostrativa para la recuperación de semillas tradicionales mapuche y compartir semillas. Educadora tradicional del pueblo mapuche y resguardadora de semillas tradicionales.

 

Para mí las semillas tradicionales son: “Un aporte fundamental a la autonomía alimentaria y el buen vivir mapuche”.

 

Lo que más me gusta sembrar es: “No podría decir que es lo que más me gusta sembrar, es muy difícil, porque me gusta sembrar todas las semillas tradicionales que lleguen a mis manos, porque son ellas las que han llegado a nosotros”.

BIODIVERSIDAD ALIMENTARIA